lunes 14 de noviembre de 2011
La caja de música
sábado 12 de noviembre de 2011
Fabes y pan tumaca
jueves 3 de noviembre de 2011
Funambulista
jueves 27 de octubre de 2011
El orgasmo de los franceses
viernes 23 de septiembre de 2011
Opus postremum
Me he llenado de lejía para estar más blanco y he engullido detergentes para que sea transparente mi piel y me he inyectado tinta en vena para que se pueda leer en los capilares mis últimas frases, sinceramente sentidas, pero no necesariamente ciertas. Con el cabello resultante de raparme la cabeza coserán mi espalda y en grandes letras con fuerte contraste se leerá el título de mi única novela, póstuma. Donaré mis ojos para ser leído.
jueves 16 de junio de 2011
Contagioso
La paloma estaba tirada en el suelo, casi desparramada. Boca arriba, con las alas solo medio desplegadas y algo de sangre limpia bajo la cabeza, en el piso, de un rojo intenso y claro. No sé si era Ícaro, o la Paz. Tenía la apariencia de un hombre desplomado desde una planta alta que se hubiera convertido en paloma durante su trayecto hacia el suelo. Como los pies estaban orientados hacia el edificio, se habría tirado de espaldas, para no tener que ver el impacto. Quizá simplemente tropezó. O le empujaron. Qué suerte entonces la del asesino que se libra del cadáver.
jueves 7 de abril de 2011
Da
-Nada. Ni siquiera todas nuestras posibilidades de fracaso.
jueves 17 de marzo de 2011
Historia de helarte
Y para explicar un título demasiado optimista por lo entusiasta, probaré hasta la vergüenza unos versos (cinco) que rimen hoguera con chaqueta, por querer decir que aunque siempre esté ardiendo, siempre necesito un abrigo. Y después me tendré que dar cuenta de que lo que escribía no tiene demasiado sentido, aunque sí lo que pienso. Porque lo principal siempre fue reflejar que no solo soy tuyo, sino que solo quiero serlo.
lunes 14 de marzo de 2011
Antes de la marea alta
-Me gustan tus rizos -dijo-.
El Océano contestó:
-¿Cómo sabes dónde empiezan mis rizos? ¿O si los tendría de no ser por ti?
lunes 31 de enero de 2011
Promesas que lo valen todo
-Solo si tu me prometes que jamás seremos normales.
martes 25 de enero de 2011
Tuyo
Mis ojos son vivos y brillantes porque son tuyos. Si no, serían marchitos y opacos como aquejados de cataratas.
Mis manos son fuertes y vigorosas porque son tuyas. Si no, serían frágiles y quebradizas como ramas secas.
Mis labios son carnosos y frescos porque son tuyos. Si no, serían apergaminados y patéticos como muecas y náuseas.
Mi mente es limpia y recta porque es tuya. Si no, sería inconsistente y pastosa como papel mojado.
Mis palabras son poderosas y perfectas porque son tuyas. Si no, serían chirriantes y lastimosas como poco engrasadas, como carentes de alma.
¿Qué digo? Mi piel y mis ojos y mis manos y mis labios y mi mente y mis palabras, si no fueran tuyas, no serían.
domingo 23 de enero de 2011
Desajuste
Entonces me di la vuelta y te vi y lo recordé todo al instante y me abracé a tu espalda y besé un poco tu cuello intentando que te despertaras pero que no fuera por mi culpa y por no querer molestar me quedé dormido de nuevo y ahora era yo el francotirador que desencadenaba el pánico disparando libros de bolsillo en un centro comercial.
viernes 21 de enero de 2011
Haikus de ida y vuelta
viernes 14 de enero de 2011
Puro vivir
martes 11 de enero de 2011
jueves 30 de diciembre de 2010
Madrid lluvioso
miércoles 29 de diciembre de 2010
Feliz Navidad
martes 21 de diciembre de 2010
lunes 20 de diciembre de 2010
Amelia
Nuevo Relato para descargar en mi blog NachoBibián, en la página TEXTOS PARA DESCARGAR.
"Amelia, espera sentada. Miras en tu salón el televisor esperando al hombre que te saque de casa, que te lleve a bailar, que te invite a una cena y que te bese en la puerta. Y hasta mañana, eso sí, que eres una señora. [···]"
jueves 16 de diciembre de 2010
Pies de bailarina
lunes 13 de diciembre de 2010
Música en día de diario
En el metro aquel buen hombre empezó a tocar su acordeón con la mirada entornada y con un aire extasiado impreso en el rostro. Con una sonrisa tan sincera, tan plena, que a los viajeros se les antojaba demasiado solícita, como agresiva. Más bien exhibicionista y hasta soez. Mientras, los ojos, que participaban concienzudamente en la sonrisa, vigilaban cada uno de las fachadas de lado a lado del vagón en busca de gestos de aprobación. Quizá fuera eso lo que violentaba a los viajeros. O quizá que el método para conseguir esos gestos era tan inquisitivo que el buen hombre se volcaba encima de los que leían y se arrimaba a las parejas que se apoyaban el uno en el otro y el otro en el uno. En una ocasión incluso introdujo la cara entre dos viajeros que conversaban de pie. Yo me quede mirándole impasible y orgulloso, como retándole a sostenerme la mirada o instándole a seguir con su buen talante frente a mí. En un momento me estaba observando. Disimulaba, pero yo lo noté. Era un buen actor y su camino apenas pareció perturbarse. Algunos hubieran podido decir que no existía nada premeditado en el trayecto por el que sus pies le dirigían e incluso muchos otros asegurarían que su vaivén, su insolente manera de otear el horizonta del vagón y su dubitativo itinerario eran más producido por un consumo bastante indiscriminado de alcohol que de su propia personalidad. Pero el no dejó de mirarme hasta que de un buen puñetazo en la cara, hice que sus morros encontraran el sonoro y ahora ensangrentado suelo.
lunes 6 de diciembre de 2010
Cambios en Punto Crítico
viernes 26 de noviembre de 2010
jueves 18 de noviembre de 2010
Contacta conmigo!
nachobibian (corporativo)
nacho_leteo (personal)
meetingmas (empresa)
Mi cuenta de Linkedin:
Nacho Bibián
jueves 16 de septiembre de 2010
Dos de la Inspiración con nombre y apellido
miércoles 8 de septiembre de 2010
Sedan
viernes 20 de agosto de 2010
lunes 24 de mayo de 2010
Ménage-à-trois-mai
martes 4 de mayo de 2010
Cierra la puerta al salir
viernes 30 de abril de 2010
jueves 29 de abril de 2010
Se busca mano invisible (para hacer lo nunca visto)
miércoles 28 de abril de 2010
Nostalgia
miércoles 21 de abril de 2010
Con nombre y apellidos
martes 6 de abril de 2010
2014
lunes 29 de marzo de 2010
Yo también
martes 23 de marzo de 2010
Otro crimen ejemplar
A la manera de los Crímenes ejemplares de Max Aub.
sábado 20 de marzo de 2010
Definitivamente perfecto
jueves 18 de marzo de 2010
La Plaza del 18 de Marzo
La única posible mitad de cada uno es la Muerte. Muerte es aquella paciente amante que espera a cada uno y llega invariablemente. Que si me lleva, dejo aquí la mitad, pero si te lleva a ti, de mí no queda más que vacío y nada.
Feliz cumpleaños, Luisa.
miércoles 10 de marzo de 2010
Inspiración
domingo 7 de marzo de 2010
Ying Yang
Cuando hablo con ella me vuelvo poco hábil, como con manoplas de cocina. Menos mal que ella es dulce como un postre y entiende mi escaso tacto.
Cuando la miro me vuelvo obtuso, como leyendo un libro alemán. Por suerte ella es paciente como una maestra de párvulos y traduce mis balbuceos.
Cuando la toco me pongo acelerado, como un solo de guitarra. En compensación ella es suave como una nana y su música amansa mi fiera.
Me he dado cuenta de que encajo perfectamente entre tus brazos.
sábado 27 de febrero de 2010
De estar jodido y no saber muy bien por qué
jueves 25 de febrero de 2010
S-Bahn: Potsdam - Friedrichstrasse
jueves 18 de febrero de 2010
lunes 8 de febrero de 2010
La más bella
sábado 6 de febrero de 2010
Mueven blancas
jueves 4 de febrero de 2010
101
martes 2 de febrero de 2010
El topo moribundo
Con las manos sudadas resbalo y patino. Soy ridículo. Pero puedo tirarme por el tobogán y acabar en la piscina. Aunque no tenga agua. De cabeza.
Los egipcios escribían antes con jeroglíficos, pero el Ministerio de Defensa francés dice que se les han acabado las rosetas.
Un día, mañana por la mañana, te contaré la historia de una rata excavadora que hablaba (con) lenguas muertas y un día, mañana por la mañana, fue a morir enterrada bajo el viejo lecho seco de un mar muerto, seco y enterrado.
[Ésta es la centésima entrada del blog... Yuju, ¿no?][Feliz, feliz no-cumpleaños]
miércoles 27 de enero de 2010
Tu olor
Nos arrancamos la ropa y la piel. Imposible estar más desnudos. La saliva fluye por la gravedad y en hondos lagos va a mezclarse con el sudor, en un cóctel improbable. Tu olor ahora es perfecto. Muerdes mi oído y mucho más adentro. Mucho más adentro. Quiero ser todas las mantas que te cubren y la sombra que te cubre y la noche que nos cubre y que no tiene por qué acabar nunca, aunque el Sol hace rato que asoma. El aire hierve. Burbujeante lava donde antes nuestra piel. Estoy a punto de silbar. Como una locomotora o como una cafetera. Muerdes. Hiervo. Paramos.
Tu cabeza se toma un respiro encima de mi hombro, preparándose para el siempre penúltimo asalto. El espacio entre nosotros se reduce al mínimo, ni siquiera cabe el vacío. Ya ni la piel nos separa. También muerdes, pero más suavemente, los labios. Pasaré horas anudando mis dedos con los tuyos, enrollándolos, y ni Alejandro Magno podrá separarlos. Y con tu pelo. Tu olor ahora es perfecto. No sé qué brazo es mío y cuál pierna tuya, pero no importa: los compartimos. Un brazo te CUBRE y acerca. Debe ser mío.
Una campana muy cerca señala el fin del descanso y se reanuda el combate. Volvemos a saltar sobre este ring tuyo. Seguramente acabe perdiendo. KO técnico. Me quedarán secuelas. No importa: Tu olor siempre es perfecto.
jueves 7 de enero de 2010
A la atención de científicos y catedráticos
Con solo pronunciar sus labios un par de sílabas, las palabras más poderosas tiemblan, viendo ante sus ojos el final de su gobierno. Los de las grandes religiones tiemblan también, y de rabia, porque no han conseguido ni en cientos de años que un solo término describa tan bien el universo, o lo que de verdad importa de él. Y me han dicho que un puñado de científicos, junto a escasos catedráticos de la lengua, están estudiando la de ella para aprender cómo usarla.
No saben que si me preguntaran a mí, acertaría a darles más de una idea.
jueves 31 de diciembre de 2009
De mirar una centella
C'est fini. Feliz año.
jueves 24 de diciembre de 2009
Felipe IV es accesorio
Quizá sea que, por difícil que os parezca, todavía callo algo. Así que me obligo a divagar sin dirección para despistar esa conciencia. Como el que tiene hambre y salta a caminar o el que necesita ir al baño y salta a caminar.
De hecho, básicamente es lo que yo hago. Pongo una palabra delante de otra con cuidado de pisar sobre seguro, pero sin importarme el destino al que pueda llegar. Y todo para no arriesgarme a transcribir nada que haya quedado por masticar. Porque sé que si descubro algo, un sucio punto débil, tras haber pulsado este botoncito naranja que reza un blasfemo "publicar entrada", aun conociendo la posibilidad de borrar el resultado, me sentiré vulnerable por mucho tiempo.
Igual que hay que tener cuidado con encontrarse retratado por otro, puede que muchos Velázquez no se pinten en sus Meninas a propósito.
martes 15 de diciembre de 2009
Al encuentro del mar
Los miro a ellos, a todos. Me siento como un niño delante de un terrario, viendo un número ingente de hormigas prácticamente iguales, que si se fijara con mayor detenimiento en cada una de ellas vería que se pueden distinguir, pero que no vale la pena, porque son suficientemente parecidas como para que ni ellas mismas traten de distinguirse. Quizá porque les da lo mismo. Este niño mira como estas hormigas no encuentran ninguna dificultad para unirse en parejas, no parece conllevarles ningún problema importante. Basta con una atracción física que con el tiempo desencadene una reacción sentimental y sirva para satisfacer mutuamente apetitos poco exigentes. Claro, que esto también lo vio Woody Allen en Annie Hall. Las hormigas solo precisan una chispa entre sus cuerpos de paja seca, que se encienden sin que tenga que mediar ninguna de esas pastillitas blancas para barbacoas, aunque sí, a veces, algo de alcohol. Arden hasta que, inevitablemente, sus cuerpos combustibles se consumen y con ellos poco a poco la relación. O al menos la llama. Con suerte, tras muchos años, quedarán cenizas medianamente calientes.
Sus relaciones también son como la piedra (ni siquiera canto) que cae ladera abajo. No precisa más que de un golpe o movimiento casual allá arriba para desprenderse y precipitarse hasta que encuentre un freno. Como mucho, empujará a otras piedras por el camino y alguien con ganas podrá seguir el ligero surco que haya dejado al rodar.
No me sirve, me parece muy poco. “¿Arder, rodar, te parece poco?”, diréis. Sí, aspiro a más. Aspiro a hundirme. A ser un río que no solo forma un surco a su paso, sino que se lleva consigo lo más preciado que pueda encontrar. Así espero que mi amor se nutra de materiales de todos los niveles y alturas de la montaña, desde la cumbre, donde la corriente es más fuerte, hasta el plácido pie, pasando por tu falda. Y todos los pedacitos de tus montañas que consiga quedarme y hacer míos los guardaré con celo en una fosa marina tan profunda como imposible de cubrir. La más profunda que conozco. Allí espero que permanezcan tus pedazos, allí donde un día habré de morir.
Pero antes me aseguraré de haber recorrido toda tu geografía en una caricia húmeda y algo brusca, como un escalofrío. Desde tu cuello a las suaves cumbres, y si encuentro caliza y me dejas, también por dentro de la falda, trataré de hacer galerías para llegar al centro, al corazón de la montaña. Pienso hacer tantas bóvedas como sea posible y llenar cada hueco y quizá lograr que toda la majestuosa montaña te estremezcas, evitando el peligro de derrumbe.
Y si por algo decides que mi prisión y tumba deben ser tus profundidades, heme aquí resignado. No conozco muerte más digna.
martes 8 de diciembre de 2009
Diciembre
sábado 28 de noviembre de 2009
El vino, como sangre, derramado
Espero que, al menos, la altísima, babélica, columna de humo se divisara desde la lejanía con hermosos colores y que los efluvios q emanen de los flambeados caldos impregnen la noche de dulces aromas de fruta y madera. Y quizá las cenizas abonen en alguna otra temporada una nueva cosecha con mejor suerte.
martes 24 de noviembre de 2009
Alakrana y últimos fichajes
Entonces, ¿cómo seguir el relato de mi vida si ésta se ha paralizado? La única forma que se me ocurre es volver al lugar de donde partí, desvincularme del protagonista, hacer que de nuevo la imaginación desnuda tome el timón de la cochambrosa nave. En realidad no es tan difícil. Solo hay que cambiar una palabra de la última página que logré escribir de aquella historia por otra. Un nombre por otro, un sencillo cambio de cromos: Lectora en lugar de Nueva (Nueva ha causado baja, coloca en su lugar a Lectora). Un cambio tan simple permitiría volver a la más pura y limpia ficción y escribir sería otra vez un acto de feliz creación y no tanto de minucioso análisis.
El problema, como ocurre siempre para poder decirnos en un "caso grave", es que hay una complicación, por supuesto: que no quiero hacerlo. Y es porque prefiero mantener secuestrado el relato si el rescate supone ofrecerme a mí mismo como rehén.
sábado 21 de noviembre de 2009
2013
viernes 20 de noviembre de 2009
¡Silencio, silencio! ¡Aquí yace la Esperanza!
Esperanza está mala. No se acuerda de las cosas, a veces, y otras, cree en cosas que ya no son, pero que sí eran. Pero eran hace muchos años. A su lado, junto al sillón, frente al televisor, Sonsoles. Ahora no la recuerda, cree que es de la familia, pero le da pudor reconocer que no está segura y no dice nada al respecto.
-¿Mis hijos van a venir o qué? Ay, chica, que la niña viene más, pero el otro… ¿Cómo era?
-José Ignacio.
-Ay, sí. José Ignacio, mi Chacho. ¿Dónde está? Estará trabajando, claro. Los policías trabajan mucho. Ay, mi Chacho, ¡qué orgullosa estoy!
Iñaki, no José Ignacio, no está trabajando. Hace mucho que salió de la Ertzaintza para fugarse a Francia. A Bayona o algo así. Sonsoles sí que se acuerda, claro.
-Sí, Esperanza, sí. Tu hijo, un bendito.
-Pero, ¿por qué lloras, chica? ¿Tú también lo quieres mucho? ¿Es eso, eh, chica?
-Soy Sonsoles, Esperanza.
-Ya lo sé, boba, ya. Que no estoy mal de la cabeza, chica.
Lo ha dicho sin mucha convicción, por la cara de Sonsoles, más que por otra cosa.
-¿En qué piensas, chica?
-En nada.
Es mentira, claro. Sonsoles piensa en Esperanza, la pobre, que siempre renegó de lo que su hijo hizo después de abandonar la Policía pero se resistió a renegar de su hijo. Piensa en todas las horas que debió pasar sentada en un coche para visitar a su Chacho, al que siempre encarcelaban muy lejos de casa, cuando aún recordaba las cosas, antes de que llegara esta enfermedad que a Sonsoles se le antoja un regalo del cielo, por muy duro que suene. Por muy duro que suene y por mucho que rece por ella y por que se cure, no puede evitar pensar, a veces, que esta enfermedad es un regalo que el cielo ha enviado a Esperanza, para que no termine su vida sabiendo en qué se ha convertido su hijo, el mismo que tantas alegrías le dio cuando era joven. Que hasta le dieron una condecoración, en Madrid, hace ahora unos cien años.
-En algo estarás pensando, boba.
En lo que seguro no está pensando es en Iñaki. Seguro que no. Y tampoco en su marido. Ni en su cadáver tampoco, acribillado, tirado frente a la puerta de la casa hace ahora unos cien años.
-Mira que eres boba. Pero, ¿por qué lloras, chica?
-Por que sí. Por nada.
-No seré yo la que está tan mal de la cabeza, entonces.
Esperanza Chaos muere el 27 de enero de 2007, a los 83 años de edad, tras año y medio de dependencia producida por el Alzheimer y soportada por Sonsoles, viuda de Herrera, un militar finado por ETA en 1977. Por causa de sus hijos, Esperanza comparte un doble nexo con Sonsoles. El primero representado en el anillo que une a Altamira, su hija, con el hijo de ella. Son consuegras. El segundo nexo se constituye por otro familiar de cada una de ellas. Una víctima y un verdugo. El esposo de la otra y el hijo de la una, respectivamente: José María Herrera y José Ignacio De Juana Chaos.
[Es un chorri-reportaje que tuve que hacer para una asignatura de la carrera y yo qué sé... Es muy mierdoso como reportaje pero a mí me gusta. Está publicado tb en mi blog de la asignatura: Punto Crítico.]
viernes 13 de noviembre de 2009
2012
miércoles 11 de noviembre de 2009
La cuerda para atar la locura
jueves 5 de noviembre de 2009
-¡De nada, señor!
-¡No me lo creo, capullo! ¡Inténtalo de nuevo!
-¡De todo, señor! ¡Tengo miedo de todo!
-¡Eso es, recluta! ¡Ahora sí me has convencido!
lunes 2 de noviembre de 2009
Va de traiciones
viernes 30 de octubre de 2009
Quien avisa...
martes 27 de octubre de 2009
Dos palabras
lunes 26 de octubre de 2009
Que quita la respiración
lunes 28 de septiembre de 2009
Por saludar en el ascensor
[De ese 'nuevo proyecto'en el que estoy ahora]
lunes 21 de septiembre de 2009
Por no moverme
jueves 10 de septiembre de 2009
No vuelvas de vacío
miércoles 26 de agosto de 2009
Amante inconfeso
sábado 22 de agosto de 2009
Divagaciones en el manicomio
-¿Por si las moscas qué?
-Yo que sé. Es una expresión. Por si las moscas son atraídas por la mierda, supongo.
-Touché. ¿Y qué más?
-Gesto digno por si las moscas y la mirada fija en el pomo, atenta a la menor vibración, que si llega irá seguida de una voz de aviso que nunca consigue ser más que un ladrido, nunca una verdadera frase, con sujeto y predicado y todo eso. Eso, amigo, es una posición incómoda. Más aún que la de aguantar ventosidades en el cine y tratar de ahuecar la postura para amortiguar el sonido y ver al ocupante del asiento vecino torcer la nariz y mirar a un lado y a otro mientras uno se concentra en las palomitas y casi mete la cabeza en el cubo como una estúpida avestruz.
[Otro escatológico trozo de Miedo y asco en el País de las Maravillas]
lunes 3 de agosto de 2009
Áspero y deprimente
Agosto y despertar (solo).
Mientras Agosto me golpea en la oreja [molestando lo que escribo, avivando al vago que llevo dentro], solo se me ocurre deprimirme y hundirme en la silla o deprimirme y hundirme en la piscina o deprimirme y hundirme. Punto y seguido. Mientras me acuerdo de aquella vez que hablé con ella y no tartamudeé, cuestionándome si de verdad ocurrió o no es más que una maravillosa fantasía, solo se me ocurre deprimirme y hundirme o llamarla, tartamudear un rato y colgar con las orejas unidas por las comisuras de mis labios y la mirada de idiota con la que hace miles de años yo naciera pegada en la cara y elevada a su máxima expresión. Punto y aparte.
Cumplir años debería estar prohibido solo a veces y tartamudear, casi siempre. Y verla debería ser asignatura troncal y obligatoria, para aun así cogerla de optativa.
Creo que Agosto es una palabra con dos partes. La primera sería "A-" que me hace dejar las cosas a medias. E irme a la playa es de las cosas que más me apetecen. Otra de esas cosas es verla. Otra es no tartamudear al verla. Y otra, aunque no tiene nada que ver, es besarla a ratos y amarla en los descansos. Y luego, cuando se vaya ella o yo y me mire al espejo, sorprenderme con esta cara de orejas conectadas y mirada milenaria y burlarme por haberme dejado atontar de una manera tan tonta, valga la retontancia.
Lo peor es que ahora me acuesto y duermo, supongo. Eso no es lo peor, no, sino que después me despierto, solo, supongo. A menos que... nada, que solo.
Ahora y después.
Agosto es áspero y despertar (solo), deprimente.
miércoles 24 de junio de 2009
De cómo G conoció a M
Sangre ajena, roja y abundante, y en las manos de G. Y una gota de sudor baja en tobogán por un escaso mechón de pelo rubio, choca contra un cristal para miopía y se hace mil pedazos. Y plas plas plas, las zapatillas de G esta vez, no son ajenas, corriendo de clase en clase. Y pum pum pum. Y el gatillo clic. Y las bofetadas plaf. Y G sigue: correr, abofetear, gatillear.
Y más gritos, más sangre, más ruido. Mucha sangre. Incluso sus propios gritos, su sangre, sus plas plas, le son ahora ajenos. Y plas, pum, clic.
Chic chic chic, M golpea el teclado buscando esa infame nota que se escurre entre sus dedos y piticlín una ventana se abre, G dice quiero verte, M dice que sea pronto y un avión trae a G al día siguiente y G y M son felices, sobre todo M, y H crece y crece.
M quizá nunca sepa lo que hizo G antes de venir y tener a H, aunque lloró mucho boquiabierta viendo ese reportaje sobre un instituto americano. Y gritó. Y sangre y ruido. Pero aún sabiéndolo seguramente no hará nada y seguirá feliz. Y siempre tendrá una niñera a la que llamar.
viernes 19 de junio de 2009
No del todo
Hermosos los gansos, y las ocas vacían tu cráneo.
Mañana degustaremos el paté de tus ideas,
pero al menos no morirás del todo.
Oí a un loco contando tu historia.
Muchos locos contaban tu historia;
y tú eras uno de ellos.
Y muchos fueron encerrados y locos murieron;
y tú eras uno de ellos,
Pero al menos no morirás del todo.
Muchos locos contaban tu historia.
domingo 7 de junio de 2009
Amor impresionista
Ella coronaba una carroza y yo la esperaba en un balcón. Era Día de Reyes (después rebautizado como Día del Maldito Cangrejo). Sin certeza alguna puedo asegurar que hacia mí dirigió sus ojos. En lo que duró esa mirada, de fugacidad eterna, juraría que me amaba.
En otra ocasión, incluso, ella estaba con cerveza y otro hombre, pero me buscó con la vista. Al fin, ella me miraba y yo la miraba. Entonces diría... no, juraría, que me amaba.
Enterrado junto a un vagón y otras cien personas solo vi a una. Lo demás, retragado por la tierra. Leía y tarareaba, pero la notaba en la piel y me puse rojo. Se fue sin dirigirme la palabra, pero juraría que me amaba.
Yo la amé cada vez. Balcón, bar, metro y playa y también aquella plaza. Y también otras setenta y siete veces. Y también anoche: abrió los ojos despacio, bajo el peso de mi cuerpo y juraría que me amaba. Luego me lo dijo.
Y yo la amé cada vez. Y también anoche. Luego se lo dije.
viernes 29 de mayo de 2009
Semenario
Y Cardenal paró a Niño, orgulloso de servir de ejemplo, supongo.
-Y tú, pequeño, ¿quieres ser sacerdote de mayor?
Niño miró a Cura.
-¿Yo? ¿De mayor? Yo quiero ser aborto.
viernes 22 de mayo de 2009
Baja laboral
El primer día de “desintoxicación social”, como Conejo dio en llamarlo, se despertó muy temprano y, pese a estar una hora dando vueltas con las sábanas, no logró cazar ni un bostezo rezagado de la manada. Finalmente capituló, se levantó refunfuñando, dio un descalzo puntapié involuntario al marco de la puerta y llegó dando saltitos a la cocina. Se preparó un nutritivo desayuno a base de café con hielo y tabaco y encendió el televisor para apagarlo de inmediato. La programación matinal los días de diario es infame. Después de quemar dos de ésos con la mirada centrada en la esquina agrietada de un azulejo, se decidió a bajar a la tienda de ultramarinos a por el periódico y cerveza, que no era plan empezar con whisky tan de mañana.
Por las pesimistas portadas de la “prensa seria”, acabó leyendo los chismorreos de la prensa deportiva sensacionalista, lo cual le deprimió más, seguro, que si hubiera cogido La Verdad, con un atentado, una muerte violenta y una entrevista a varios congresistas (‘continúa en la página 14’) en primera plana. Incluso recortó un artículo para poder quemarlo cuidadosamente.
[Otro aperitivo del proyecto de novela.]

