jueves, 3 de noviembre de 2011

Funambulista

Desde pequeño siempre supo que un día pondría sus pies sobre la cuerda. En la tierna niñez ya practicaba siguiendo las líneas que separan las baldosas del suelo o manteniendo el equilibrio en los ladrillos del borde de la acera. El día que se vio subiendo la escalera hasta casi rozar la lona de la carpa es el que recuerda como el momento en que empezó verdaderamente su vida.

El funambulista necesita su trayecto. El primer paso que dio tuvo un poco de miedo a las alturas. Algo inevitable. Pero volver atrás hasta levantarse sobre un material más firme no era una opción. No ahora que sabía lo que era estar suspendido a 23 metros en el Cielo.

Se siente a gusto y avanza saboreando cada sustancia que sus músculos queman concentrados en completar cada paso. Cada uno tiene una vida que aprovechar y por supuesto que se pueden tomar otros caminos, pero nunca es lo mismo. Y él disfruta cada instante que siente y sabe que está viviendo la vida que le corresponde.

No es cuestión de destino. Es mucho más que eso. Es cuestión de voluntad. Y de deseo. Los hados tienen poca mano aquí.

Sabe que el suelo está ahí abajo. Es algo inevitable. Y se acuerda de muchos otros que no han podido evitar besarlo. Pero él sabe que es diferente a ellos e incluso siente que la cuerda bajo sus pies no es como las demás cuerdas del mundo. Y confía que eso sea suficiente. Porque bajar no es una opción, ni tampoco retroceder. Y aunque fuera una opción tampoco importaría, porque es cuestión de deseo y de voluntad. A veces no puede evitar mirar al suelo, claro, y teme y los siguientes pasos suelen ser un poco más difíciles que los anteriores, pero no cabe otra posibilidad y su entereza aumenta con cada sobresalto.

Y disfruta cada instante que confía porque la conjunción entre él y la cuerda es prácticamente perfecta. El nexo entre sus pies descalzos y el tenso tejido parece forjado en una fragua mágica. Y a veces recuerda a Hefesto y lo fuerte que fue su caída desde el Olimpo. Pero confía en que ser diferente sea suficiente.

10 de Marzo de 2011

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