viernes, 23 de septiembre de 2011

Opus postremum

Me he llenado de lejía para estar más blanco y he engullido detergentes para que sea transparente mi piel y me he inyectado tinta en vena para que se pueda leer en los capilares mis últimas frases, sinceramente sentidas, pero no necesariamente ciertas. Con el cabello resultante de raparme la cabeza coserán mi espalda y en grandes letras con fuerte contraste se leerá el título de mi única novela, póstuma. Donaré mis ojos para ser leído.

3 comentarios:

carlos de la parra dijo...

Gran muestra de ansia desesperada dispuesta a todo para captar la atención.
El mundo genera éste tipo de sentimientos entre quienes se sienten marginados y desprovistos.
Un gran retrato de éste tipo de patología.
La mente agitada busca llenarse con el exceso, ignorando que el TODO está contenido en el vacío.

aina dijo...

Es una auténtica lástima que escribas tan poco.

Leteo dijo...

La lástima es que sea tan vago como para no subir lo que escribo.

Gracias por vuestros comentarios.