martes, 24 de noviembre de 2009

Alakrana y últimos fichajes

Ahora tengo un grave problema (bendita sea mi situación por poder llamar a esto grave problema). El terrible caso es que la Nueva ha desaparecido (quizá para siempre) y me he quedado más bloqueado que Cuba. Hace poco más de dos meses, la primera idea surgió casi espontánea, prácticamente de la nada, pero a fuerza de narrar en primera persona, la historia se vuelve más y más autobiográfica con cada línea (y no digamos ya con cada punto y aparte).

Entonces, ¿cómo seguir el relato de mi vida si ésta se ha paralizado? La única forma que se me ocurre es volver al lugar de donde partí, desvincularme del protagonista, hacer que de nuevo la imaginación desnuda tome el timón de la cochambrosa nave. En realidad no es tan difícil. Solo hay que cambiar una palabra de la última página que logré escribir de aquella historia por otra. Un nombre por otro, un sencillo cambio de cromos: Lectora en lugar de Nueva (Nueva ha causado baja, coloca en su lugar a Lectora). Un cambio tan simple permitiría volver a la más pura y limpia ficción y escribir sería otra vez un acto de feliz creación y no tanto de minucioso análisis.

El problema, como ocurre siempre para poder decirnos en un "caso grave", es que hay una complicación, por supuesto: que no quiero hacerlo. Y es porque prefiero mantener secuestrado el relato si el rescate supone ofrecerme a mí mismo como rehén.

6 comentarios:

TXETXU dijo...

De lo mejor que has colgado aquí últimamente, al menos desde mi punto de vista. Me gustan mucho los toques irónicos.

Pero... no termino de entender el título, sobre todo el principio.

Me debes una charla acompañada de café o cerveza, ¿eh? ;-)

Un abrazo fuerte amigo.

Leteo dijo...

Jaja. El título es más de ironía absurda. Lo de Alakrana es por el último párrafo y lo de últimos fichajes por lo de los cromos.

Te la debo, te la debo.

Un abrazo, amigo fuerte (uy uy uy uy uy... ¿vas al gimnasio?)

Anita dijo...

Me gusta mucho, sobre todo cómo cierras el texto con la última frase.
Darse como rehén no creo que sea, en ningún caso, buena idea.

Aunque no lo parezca, siempre te leo, principito!

Un beso!!

Anónimo dijo...

Lo espontáneo forma parte de mi vida, pero esta vez he dejado de dar saltos y me he dado cuenta de que he pasado una línea, quizá no tan tosca como el Mauer pero sí delgada como una sensación que va por dentro, y esas son las que se notan más, supongo. Tómate tu tiempo y cuando quieras ya sabes que nos podemos comunicar por señales de humo...

Leteo dijo...

Vaya, Ana! y yo q pensaba q no volverías por aquí!

Anónima, llámame o cógeme el bongomóvil cuando puedas...

carlos de la parra dijo...

Gran reflección que demuestra el buceo del escritor por las aguas de la palabra donde entre tanta roca aprende a llegar a las perlas y los tesoros.
De artífice de plastilina verbal, dictador de la palabra dentro del espacio que permite todo el exceso y toda la mesura.
El malabarismo que puede lograrse dándoles una coreografía a los dedos sobre el teclado, con música que sale del cerebro.
Hacer literatura con las letras.
Parece que cualquiera lo pudiéra hacer , pero no.
Solo algunos que abren las puertas de la luz.