lunes, 28 de septiembre de 2009
Por saludar en el ascensor
[De ese 'nuevo proyecto'en el que estoy ahora]
lunes, 21 de septiembre de 2009
Por no moverme
jueves, 10 de septiembre de 2009
No vuelvas de vacío
miércoles, 26 de agosto de 2009
Amante inconfeso
sábado, 22 de agosto de 2009
Divagaciones en el manicomio
-¿Por si las moscas qué?
-Yo que sé. Es una expresión. Por si las moscas son atraídas por la mierda, supongo.
-Touché. ¿Y qué más?
-Gesto digno por si las moscas y la mirada fija en el pomo, atenta a la menor vibración, que si llega irá seguida de una voz de aviso que nunca consigue ser más que un ladrido, nunca una verdadera frase, con sujeto y predicado y todo eso. Eso, amigo, es una posición incómoda. Más aún que la de aguantar ventosidades en el cine y tratar de ahuecar la postura para amortiguar el sonido y ver al ocupante del asiento vecino torcer la nariz y mirar a un lado y a otro mientras uno se concentra en las palomitas y casi mete la cabeza en el cubo como una estúpida avestruz.
[Otro escatológico trozo de Miedo y asco en el País de las Maravillas]
lunes, 3 de agosto de 2009
Áspero y deprimente
Agosto y despertar (solo).
Mientras Agosto me golpea en la oreja [molestando lo que escribo, avivando al vago que llevo dentro], solo se me ocurre deprimirme y hundirme en la silla o deprimirme y hundirme en la piscina o deprimirme y hundirme. Punto y seguido. Mientras me acuerdo de aquella vez que hablé con ella y no tartamudeé, cuestionándome si de verdad ocurrió o no es más que una maravillosa fantasía, solo se me ocurre deprimirme y hundirme o llamarla, tartamudear un rato y colgar con las orejas unidas por las comisuras de mis labios y la mirada de idiota con la que hace miles de años yo naciera pegada en la cara y elevada a su máxima expresión. Punto y aparte.
Cumplir años debería estar prohibido solo a veces y tartamudear, casi siempre. Y verla debería ser asignatura troncal y obligatoria, para aun así cogerla de optativa.
Creo que Agosto es una palabra con dos partes. La primera sería "A-" que me hace dejar las cosas a medias. E irme a la playa es de las cosas que más me apetecen. Otra de esas cosas es verla. Otra es no tartamudear al verla. Y otra, aunque no tiene nada que ver, es besarla a ratos y amarla en los descansos. Y luego, cuando se vaya ella o yo y me mire al espejo, sorprenderme con esta cara de orejas conectadas y mirada milenaria y burlarme por haberme dejado atontar de una manera tan tonta, valga la retontancia.
Lo peor es que ahora me acuesto y duermo, supongo. Eso no es lo peor, no, sino que después me despierto, solo, supongo. A menos que... nada, que solo.
Ahora y después.
Agosto es áspero y despertar (solo), deprimente.
miércoles, 24 de junio de 2009
De cómo G conoció a M
Sangre ajena, roja y abundante, y en las manos de G. Y una gota de sudor baja en tobogán por un escaso mechón de pelo rubio, choca contra un cristal para miopía y se hace mil pedazos. Y plas plas plas, las zapatillas de G esta vez, no son ajenas, corriendo de clase en clase. Y pum pum pum. Y el gatillo clic. Y las bofetadas plaf. Y G sigue: correr, abofetear, gatillear.
Y más gritos, más sangre, más ruido. Mucha sangre. Incluso sus propios gritos, su sangre, sus plas plas, le son ahora ajenos. Y plas, pum, clic.
Chic chic chic, M golpea el teclado buscando esa infame nota que se escurre entre sus dedos y piticlín una ventana se abre, G dice quiero verte, M dice que sea pronto y un avión trae a G al día siguiente y G y M son felices, sobre todo M, y H crece y crece.
M quizá nunca sepa lo que hizo G antes de venir y tener a H, aunque lloró mucho boquiabierta viendo ese reportaje sobre un instituto americano. Y gritó. Y sangre y ruido. Pero aún sabiéndolo seguramente no hará nada y seguirá feliz. Y siempre tendrá una niñera a la que llamar.
viernes, 19 de junio de 2009
No del todo
Hermosos los gansos, y las ocas vacían tu cráneo.
Mañana degustaremos el paté de tus ideas,
pero al menos no morirás del todo.
Oí a un loco contando tu historia.
Muchos locos contaban tu historia;
y tú eras uno de ellos.
Y muchos fueron encerrados y locos murieron;
y tú eras uno de ellos,
Pero al menos no morirás del todo.
Muchos locos contaban tu historia.
domingo, 7 de junio de 2009
Amor impresionista
Ella coronaba una carroza y yo la esperaba en un balcón. Era Día de Reyes (después rebautizado como Día del Maldito Cangrejo). Sin certeza alguna puedo asegurar que hacia mí dirigió sus ojos. En lo que duró esa mirada, de fugacidad eterna, juraría que me amaba.
En otra ocasión, incluso, ella estaba con cerveza y otro hombre, pero me buscó con la vista. Al fin, ella me miraba y yo la miraba. Entonces diría... no, juraría, que me amaba.
Enterrado junto a un vagón y otras cien personas solo vi a una. Lo demás, retragado por la tierra. Leía y tarareaba, pero la notaba en la piel y me puse rojo. Se fue sin dirigirme la palabra, pero juraría que me amaba.
Yo la amé cada vez. Balcón, bar, metro y playa y también aquella plaza. Y también otras setenta y siete veces. Y también anoche: abrió los ojos despacio, bajo el peso de mi cuerpo y juraría que me amaba. Luego me lo dijo.
Y yo la amé cada vez. Y también anoche. Luego se lo dije.
viernes, 29 de mayo de 2009
Semenario
Y Cardenal paró a Niño, orgulloso de servir de ejemplo, supongo.
-Y tú, pequeño, ¿quieres ser sacerdote de mayor?
Niño miró a Cura.
-¿Yo? ¿De mayor? Yo quiero ser aborto.
viernes, 22 de mayo de 2009
Baja laboral
El primer día de “desintoxicación social”, como Conejo dio en llamarlo, se despertó muy temprano y, pese a estar una hora dando vueltas con las sábanas, no logró cazar ni un bostezo rezagado de la manada. Finalmente capituló, se levantó refunfuñando, dio un descalzo puntapié involuntario al marco de la puerta y llegó dando saltitos a la cocina. Se preparó un nutritivo desayuno a base de café con hielo y tabaco y encendió el televisor para apagarlo de inmediato. La programación matinal los días de diario es infame. Después de quemar dos de ésos con la mirada centrada en la esquina agrietada de un azulejo, se decidió a bajar a la tienda de ultramarinos a por el periódico y cerveza, que no era plan empezar con whisky tan de mañana.
Por las pesimistas portadas de la “prensa seria”, acabó leyendo los chismorreos de la prensa deportiva sensacionalista, lo cual le deprimió más, seguro, que si hubiera cogido La Verdad, con un atentado, una muerte violenta y una entrevista a varios congresistas (‘continúa en la página 14’) en primera plana. Incluso recortó un artículo para poder quemarlo cuidadosamente.
[Otro aperitivo del proyecto de novela.]
jueves, 21 de mayo de 2009
Mis memorias
Y siempre dejarse engañar y que los perfumes se reconozcan y diferencien, y se reconozcan y rememoren momentos mejores [aunque no hayan existido tales].
Y las pieles, que tienen memoria, también se acuerden del color de las cosas, de vestidos, de melenas, y entre sombras desvestidos, sus relatos escuchar.
Y los ojos mirarse bajo las gafas y bajo las pestañas, en un verse sin querer y aún así querer verse, aunque no haya nada que ver [por no querer perderse, puede].
Y acordarse de estar juntos hoy, mañana y ayer, y, aún cuando ya jamás existamos, saber que cualquier tiempo presente es mejor.
jueves, 30 de abril de 2009
Así habló Quasimodo o El derrocamiento del león
Por su parte, Nietzsche, en Also sprach Zarathustra transcribe este discurso -que fuera declamado en Die bunte Kuh, la Vaca Multicolor-: "[···] ¿Quién es el gran dragón, al que el espíritu no quiere seguir llamando señor ni dios? 'Tú debes' se llama el gran dragón. Pero el espíritu del león dice 'yo quiero'. [···] Hermanos míos, ¿para qué se precisa que haya el león en el espíritu?¿Por qué no basta la bestia de carga, que renuncia a todo y es respetuosa? [···] Crearse libertad y un no santo incluso frente al deber: para ello, hermanos míos, es preciso el león."
A nadie se le escapará que parecen hablar del mismo león, pero tampoco que la imagen del francés es excesivamente optimista: el pueblo, llano y simple por definición e ignorante en honor al colectivo, tomará para sí lo que él crea la mejor parte, que rara vez coincidirá con el mayor premio... incluso la nobleza supo elegir mejor. El alemán renegado de tal, en cambio, considera a este león, al pueblo, un afortunado paso hacia el Niño (el del santo decir sí, la inocencia y la creación de nuevos valores). El negador nihilista sería, si juntáramos las palabras de ambos sabios, quien se ocuparía de los grandes edificios hasta que el pretendido súper-hombre llegue. O hasta que el niño, bailarín del precipicio, decida dormir para siempre al raso y convertirse en dios y en Dios.
"Dios dijo:'Haya luz' y hubo luz. Y vio Dios que la luz era buena, y la separó de las tinieblas."
lunes, 27 de abril de 2009
Hermandad Universal
Desde debajo del jersey morado y apoyado en mis zapatillas favoritas, que pertenecieron a mi padre, sujetaba la barra que soporta el techo del vagón, aterrorizado ante la idea de que se desplomara sobre mi cabeza. Cuando subió una pareja en la estación de Torrejón y se ofreció el galán a cumplir el papel de pilar, pude al fin sentarme, no antes de darle las gracias, claro, ¡que una vez fui a un colegio de pago!
Agotado como estaba (solo fueron dos paradas pero, al estar lloviendo, el techo pesaba más de lo normal), me desplomé en el primer lugar libre, es decir, al lado de una chica a la que no podía dejar de observar. Y no es que me atrajera, lo cual no sería extraño teniendo en cuenta mis antecedentes hormonales, sino que, en cuanto desviaba la mirada, olvidaba su cara y eso me frustraba. El caso es que no era en absoluto fea, pero al parecer carecía de todo rasgo que invitara a mi lujuria o mi interés. Tampoco encontré en ella ningún detalle que me desagradase. No sería capaz de describir su rostro, como decía, pero creo recordar que no carecía de feminidad. No era ni alta ni baja, ni flaca ni gorda, ni nada de nada. Se diría que estaba bien proporcionada. O al menos eso pensé en aquel momento. Puede que fuera morena, pero a ratos me vienen a la memoria ciertos destellos rubios cuyo origen no puedo concretar.
Ante la imposibilidad de precisar nada más la catalogué, sencillamente, como la Hermana Universal. Tenía (tiene, en realidad, a no ser que se cayera al salir del tren y le encontraran un cáncer terminal o una enfermedad degenerativa en fase avanzada que, tristemente, haya acabado con su vida antes de escribir yo esto) aquello que las hermanas tienen para los hijos de sus padres que hace que ellos, excepto en particulares excepciones, se vuelvan inmunes a las trampas que ellas pudieran dejar caer. Quizá las trampas de la pobre difunta llevaran repelente en el cebo. O es posible que fuera mi hermana en otra hipotética vida pasada, porque en Asamblea de Madrid-Entrevías la vi, con la cara pegada al cristal grueso y, como me daría cuenta después, pegajoso, besándose apasionada con un chico joven al que, sin ningún atisbo de vergüenza, me declaro completamente incapaz de describir.
miércoles, 22 de abril de 2009
Requiescat in memoria nostra
Confío en que la vida tras el fin de la vida resida en la memoria ajena y, gracias a eso, podríamos dejar de oír hablar de tanta patética rectitud y nos concentraríamos más en amar o ser amados, ya que solo tendrán Vida Parte II los recordados, ya sean queridos o despreciados. ¿Quién podría soñar un paraíso más bello que los buenos recuerdos de los demás? ¿Y qué terrible imaginación crearía un infierno más aterrador que el hecho de que la única constancia superviviente de toda una vida humana (puesto que el resto del cuerpo es solo la devolución de un préstamo que la Naturaleza nos brinda) sean pensamientos de desprecio, aunque a veces se tiñan de lástima y eufemismos?
A algunos les parecerá una idea desoladora y pesimista ("¿Que se puede fornicar a diestro y siniestro sin ir al infierno?") pero esta pretendida certeza me atrae mucho más que ser devorado por un demonio del tamaño de un elefante por toda la Eternidad.
domingo, 5 de abril de 2009
jueves, 2 de abril de 2009
¡Dios, qué bella eres! Sería capaz de mirarte durante horas sin cansarme. Tus ojos, tu boca, tus labios. Tus dulces labios. Todo tu cuerpo. Sería capaz de mirar todo tu cuerpo durante horas, mientras me das la espalda y contoneándote te vas de mi lado.Serpientes acuáticas II. Óleo sobre lienzo, por Gustav Klimt.
martes, 31 de marzo de 2009
¿Sartresiana?
Me levanté para ponerme al fondo del autobús. Alguien había vomitado, quizá no tuviera ella la culpa del tufo, pero ¿qué demonios estaba haciendo? Algo con un imperdible abierto y un líquido negro y repugnante, con aspecto de brea -acaso una pócima mágica-, en el culo boca arriba de una lata de Aquarius. Al sentarme, al principio, pensé que Eso era lo que apestaba, hasta que descubrí el pastel. Sin embargo, más tarde no descarté que Eso o ella fueran la causa del chiste del último asiento.
En fin, yo me recliné en el penúltimo, con las rodillas apoyadas en el respaldo de delante, como siempre, mientras leía a Burguess y escuchaba la lista aleatoria del iPod. Canción 381: Scissor Sisters - She's my man, poco apropiada para el autobús y la náusea que contenía. La 382, de The Melvins, fue mucho más oportuna. Pura grunge (mugre, en inglés) en mp3 en el mugriento autobús con la mugrienta niña -llevaba un chándal rosa chicle lleno de bolitas por exceso de lavado y una camiseta azul celeste sorprendentemente limpia- de los calcetines blancos con mil vueltas en el mugriento dobladillo. No se veían sus piernas, pero si tuvieran la mitad de pelo que sus brazos...
Dos filas por delante de mí (en el asiento anterior a la hija del monstruo de Frankestein), un hombre miraba de soslayo continuamente al proyecto de-bruja-de-cuento-de-los-hermanos-Grimm. Llegando a Avenida de América, el hombre se levantó, recogió su chaqueta del último asiento y salió a toda prisa por las escaleras.
Por si fuera poco, llevaba un piercing y un abrigo rojo y negro. Y me la volví a encontrar en el metro.
martes, 24 de marzo de 2009
Solo con una
Y puedo ver la tinta corrida en el papel arrugado que crepita desdoblándose en la papelera. Líneas enteras, párrafos, páginas y cuadernos. Una sola palabra repitiéndose continuamente, letra por letra, hasta el infinito, en distintos tamaños y tipos de letra (MAYÚSCULAS, minúsculas, cursivas), pero siempre la Única. Hojas y hojas en blanco, llenas de surcos, cuando se secan los bolígrafos, a la espera de los que siguen. Y los libros de las estanterías, desgarrados en el suelo, superpuestos mis renglones a la tipografía negra que, si uno se concentra, aún se puede leer (solo quedan ahora rotuladores verdes) y Michael Ende perdiéndose en su propia Historia.
Ya sin papel ni tinta las paredes brillan rojas rezando en voz baja, musitando la palabra, mientras yo la grito a través de mis dedos y sus uñas rompiéndose a lo ancho de los rugosos muros. La angustia del que escribe. Al fin las muñecas quietas y la espalda en el suelo, mis labios esbozan repetidamente la mueca que precisa este verbo maldito, con altibajos, eso sí. Tan pronto murmurando en la noche de una playa desierta de vivos a las estrellas, como gritando sobre montañas nevadas de semen a los vientos silenciadores. Hasta llegar el momento en que solo el susurro es posible, entre los labios apergaminados (por desgracia, no lo suficiente para escribir aliviado sobre ellos), blanquecinas las comisuras, y perderse el texto, acabarse el cuento vocalizando un estertor y un punto y final.
"Farsa".
lunes, 16 de marzo de 2009
EXD - Aerótico
Si te quiero
y es mentira,
no es porque no pueda,
es porque no quiero.
Y es mentira
porque te veo invisible
y en mis sueños no apareces.
Y ahora creces sin medida
para darme una lección.
Si pierdo la cabeza
y te miento de mañana,
no es porque yo sea malo,
es que no sé ser bueno.
Y te miento de mañana
porque todos los gatos son pardos
y tú eres toda una perra.
Y follar contigo no es follar,
es perder mi Norte y Sur.
Si te pierdo
y no me importa,
olvidaré tu cara y tu pelo
por si todo era mentira.
Y no me importa
porque lo que pasó se ha ido
y el futuro nunca espera.
Y mi vida seguirá remando,
sin las velas de tus ojos.
Si el título te suena de algo, mira aquí.
jueves, 12 de marzo de 2009
Tras el día de mi muerte
Si no lo entiendes pincha aquí (igual haciendo autopromoción...)
lunes, 9 de marzo de 2009
Rec - viviendo
En el cuento de Carpentier Viaje a la semilla, la vida de un hombre se rebobina al llegar Tánatos, empezando el relato en el occidente y acabando, no solo en el nacimiento, sino más allá.
Según algunas leyendas, Merlín el Mago vivía hacia atrás y por ello conocía el futuro. ¿Estarán contentos Platón y Descartes con lo que eso supone? Significaría que llega a la vida con todo el conocimiento y a medida que avanza, por decirlo de alguna manera, va recordando experiencias. Sin duda, esta persona podría no limitarse a ser un vulgar consejero de un rey feo y bajito con un nombre tan feo y bajito como Artús y llegar a ser un dios en la Tierra, al no ser posible otra clase de dios (no personificado, al menos).
Hay un problema en esto: si alguien conoce lo que ocurrió y lo que llegará, ¿realmente tiene devenir? ¿No sería su vida moverse en el tiempo atrás y adelante hasta la eternidad?
Puede que, tras viajar a la semilla, revivamos nuestra historia. Quizá así se explicara la posibilidad de la existencia del Cielo/Infierno. El primero consistiría en poder pasar de escena de la película cuando llegan los malos momentos y el segundo, en que el botón del fast forward esté atascado, o incluso se vea un remake de las peores jugadas.
Solo queda desear que Merlín el Magnánimo y Altísimo retrase al máximo ese momento: nunca me convenció el cine español.
miércoles, 18 de febrero de 2009
Amor pero, sobre todo, sexo
Cuando mis amigos se fueron con aquella malísima escusa para dejarme solo con la chica, ya pensé que era mi noche. Ya no me acuerdo ni cómo se llamaba, con que os podéis imaginar si triunfé o no. No hace tanto tiempo.
Después de un rato hablando y tonteando, cogió el teléfono y me soltó un rollo en plan “mi piso se quema/inunda”, “mi tío ha tenido un infarto” o “a mi hermano le acaba de dar una sobredosis/accidente de coche”. Así que se fue corriendo y a mí ni siquiera me dio por pensar si era verdad o no, con el dolor en la entrepierna. Al final, viéndome solo en la barra de un bar con dos cubatas a medias, decidí quedarme y terminármelos, “al menos eso que me llevo para el cuerpo”.
En una de las visitas al baño, a uno le pareció encantador mi paquete y no dejó de mirármelo mientras yo hacía uso del urinario guión meadero. Me hizo pensar lo complicado que resulta tratar con mujeres y lo fácil que sería si no-pensaran, como los hombres, con lo que acabé en el clásico “yo si fuera tía sería una zorra” y en el inevitable “qué suerte tienen los gays”. No recuerdo si esto lo decía en voz baja pareciendo un demente, lo pensaba o se lo gritaba al camarero, ni si era porque ya me volvía la sangre a la cabeza o precisamente porque seguía donde estaba, pero seguro que nadie atendió a mi disertación, así que soy el primero en publicarla.
“Los homosexuales deben…” qué palabra tan horrible, si lo piensas. Con heterosexual lo mismo: parece que absolutamente todo se reduzca al sexo… sí la mayoría de las cosas pero, ¿todo? Digo yo que, porque un hombre se tire a otro hombre, no va a ser necesariamente homosexual. No, si solo se trató de sexo. Lo que llamamos homosexual sería entonces ‘homoerótico’, por ejemplo. Es decir, alguien que siente amor por alguien del mismo sexo o es susceptible de sentirlo (no el amor ése generalizado entre los cristianos, ése que todos se tienen y luego se tratan a patadas; y tampoco el que puedas tener a tu madre, claro). Distinguiríamos entre la gente que simplemente jode con personas del mismo sexo pero que en realidad es ‘heteroerótico’ y los que, además de tirárselas, podrían casarse con ellas, vivir juntos, etc. Con sentimiento, me refiero. Pero claro, no acaba ahí, porque podríamos catalogar a algunos como ‘aeróticos’ si no son capaces de amar a nadie, u ‘omnieróticos’ si pueden amar a cualquiera (da igual si por un rato o de por vida), y así sucesivamente.
Más o menos esto me decía yo allí sentado en el acolchado taburete y decidí poner en práctica la clasificación de la que tan orgulloso estaba. Con solo ver al camarero tuve claro que era bisexual, pero no sabía si meterle entre los ‘aeróticos’ o los ‘omnieróticos’, porque, aunque parezcan opuestos, los hay que viven para siempre con el ser no-amado y los hay que cada día aman de verdad a alguien. Me decante por ‘omnierótico’ con reservas y promiscuo sin escrúpulos ni remedio. Seguí como poco otro cuarto de hora con un grupo que bebía en una esquina y de los que no recuerdo los datos de la investigación, hasta que me aburrí. Cómo se iban a poner los conservadores cuando se enteraran de todas las razas distintas que había descubierto yo solito. Con la que han montado contra los matrimonios homosexuales, imagina si se legalizaran entre gays y lesbianas, quiero decir, gays con lesbianas.
-Hola, guapo. ¿Tomas algo?
-Lo siento, soy heteroerótico.
-¿Qué?
-Un bourbon con limón, gracias.
miércoles, 28 de enero de 2009
En mi libreta
En mi libreta escribí felices palabras de amor triste, quemando las horas que me prometiste y luego escondías en el cajón de las cartas sin sello, pasadas de fecha.
En mi libreta escribes, parece, relatos sin sueño y cuentos pequeños que no hablan de mí ni se me acercan a contarme al oído dónde te fuiste y por qué no volvías.
En mi libreta trato de leer las frases que te llevaste; las que yo puse y tú pedías y las que tú escribías y yo pierdo.
En mi libreta ya no quedan hojas; las frases que te llevaste; pero sigo escribiendo.
[A partir de LA LIBRETA de Loren y en pretendido homenaje a él.]
viernes, 16 de enero de 2009
Imaginación desbordante
Tenía los ojos muy azules con un aire sensual, entreabiertos, protegidos por los cristales rectangulares y finos de unas gafas de montura al aire. Igual de entreabiertos llevaba los labios gruesos, que parecían fruncidos en una medio mueca que, seguro, despertaba pensamientos lujuriosos en la mayoría de hombres, sentados o de pie, del vagón.
Ignatius Reilly se estaba tomando un repulsivo baño mientras su madre se desahogaba telefónicamente con Santa, la tía del patrullero Mancuso: el obeso ahora trabajaba de vendedor ambulante de bocadillos de salchicha. Acabaría matando a su madre de un disgusto.
Unas botas oscuras aterciopeladas se camuflaban sobre los pantalones, que podían ser vaqueros, de un color muy parecido, con una chaqueta de pocos botones a juego. Le separaba de la piel clara una camisa blanca a rayas azules o azul a rayas blancas, verticales. También estaba algo entreabierta. Poco, pero suficiente. Y mas pensamientos lujuriosos, y más ojeadas lascivas.
Myrna Minkoff había escrito una carta en el reverso de un cartel que ahora se empapaba entre los rechonchos dedos. Acusaba al gordo de reprimirse e impedirse un desarrollo mental-sexual saludable. La carta carecía por completo de teología y geometría.
El pelo, ondulado, lo llevaba suelto, enmarcando el espectáculo que era su rostro, gobernado por esos ojos.
Mi abierta imaginación trataba de convencerme de que se fijaban en mí.
Salí en Ciudad Universitaria y ella permaneció sentada con los folios en la mano, pese a mi fantasía, empeñada en que me seguía con la mirada.
Camino de la calle, por las escaleras mecánicas ascendentes, sorprendí, en las de sentido opuesto, a otra chica mirándome a los ojos. Quizá.
sábado, 10 de enero de 2009
Aquella carta
La conservó ahí probablemente porque era una de esas cosas que uno no se atreve a tirar o abandonar, pero que tampoco desearía ver cada día sobre el escritorio: leer incansablemente aquella carta una y otra vez hubiera sido, quizá, demasiado anormal, incluso para una personalidad plagada de sinsentidos, o más aún para una personalidad de sinsentidos plagada.
Sin embargo, de vez en cuando había abierto el cajón y había entrevisto aquella carta, sin siquiera tocarla, apartando de su mente la idea de abrirla, a lo mejor.
“Jueves, 24 de abril”. Parecía un día lejano, aunque no lo era tanto. Pese a la fecha, sí que era de un tiempo muy lejano, como de miles de kilómetros. “…tenía un rato libre, uno de esos en los que no sabes qué hacer (seguramente porque hay demasiadas cosas que hacer”; justo como este momento, pensó bostezando pero sin separar la vista de las letras manuscritas. Sonrió un par de veces con los generosísimos elogios que le iban dirigidos y volvió a leerlos imaginando los labios de ella recitándolos; se sonrojó y pasó al renglón siguiente: “aunque ninguno de ellos vaya dedicado a mí sabré que, al menos, algo he tenido que ver”, ¿sólo algo?, le parecía poco decir.
Luego, su poesía, sin rimas, innecesarias. Declaración de intenciones para la vida que le impulsaron a aplaudir, refrenándose para suerte de su familia, escaleras arriba.
“Ahora espero tu respuesta… no tardes tanto como yo”.
Recién pasada la medianoche volvió a guardar aquella carta que nunca fue contestada; hasta ahora: al fin escribió la historia.
jueves, 8 de enero de 2009
En tierras de Su Majestad
Cuentan de ella las malas lenguas que, en sus mejores tiempos, tuvo una lengua prodigiosa. Monaguillo antes de fraile, se entiende. Pero, al parecer, ya la había retirado del mercado cuando fue a visitarla.
Llovía. Parecía que había llovido cada puto día desde el asesinato. Un extrañamente discreto neón coronaba la entrada con el nombre del burdel “Rena de Cazones”. Algunas letras estaban fundidas y alguna otra parpadeaba. Las oes tenían la forma de la idealizada imagen del sanguinolento órgano y la última letra de la primera palabra portaba un cetro y lucía una estereotipada corona. Unos años atrás la puerta había sido de color rojo oscuro, pero de aquel color antiguo solo quedaban algunos indicios en forma de manchas desconchadas e irregulares. Alrededor de ellos, madera ennegrecida y estropeada cuya especie no sabría precisar. Una vez cruzado el umbral con los hombros encogidos y el cuello de la gabardina chorreante subido, el llamativo contraste entre la suntuosidad y lujo de cortinas y tapizados frente al olor rancio , como los cacahuetes de los aviones, y kilos y kilos de polvo acumulado, de tal modo que no era fácil adivinar si la atmósfera blanquecina se debía al humo de cigarrillos y puros o a que los gordos clientes del local dieran pequeños saltitos en sus asientos cada vez que pasaba de largo una de las chicas, sin saber por cuál decantarse.
[Fragmento de novela aun por escribir].
miércoles, 17 de diciembre de 2008
Quisiera decirte
mudo, que te quiero
y tú me escucharas.
Y fría, como el aire que nos separa,
mi mano te tocara
y aún así la sintieras.
Y con el rostro tapado,
que leyeras en mis labios
cuanto te amo,
y me leyeras un beso.
Y recuperar la voz
y no poder hablar
por tener tus labios cerca
de mis labios
y más aún de mi alma.
[Y ardiendo tocarte.]
[Y devolverte el beso.]
martes, 16 de diciembre de 2008
El final de la asombrosa historia del granjero Howard y sus amigos. 2º capítulo. 2ª parte.
Su entrada en clase fue estelar: hasta las arañas colgadas de la pared gritaban:
-¡Repámpanos! ¡Ha vuelto Howard, el pequeño granjero de la ciudad!
Howard no cabía en sí de gozo, tantos eran los recuerdos que pasaban por su milímetro cuadrado de masa cráneo-encefálica. Allí estaban todos sus colegas de tiempos inmemoriales. ¡Oh, sí! Estaba el Trucha, el Garri, el Demetrio, Eustaquio y Falopio, ampliamente conocido por sus juergas y su gusto exacerbado por el alcohol etílico. Fue campeón olímpico en levantamiento de botella en barra fija en Moscú. De ahí la célebre expresión "me he ligado las trompas de Falopio": todos recuerdan las moñas que se agarraba. Por último, por eso mucho más importante, se reencontró con su amor de la infancia, la Jessi, que volvía a la academia tras una fructífera carrera como aizkolari y harrijasotzaile, llamada por todos Manolo Sorpresas o Manolo el Meriendas.
lunes, 15 de diciembre de 2008
La ocurrrta vida de Howard, el pequeño pero matón campesino. 2º capítulo. Parte 1ª
Howard, el pequeño campesino, comenzaba su dura jornada de recogida de cinrel en los campos de Cleveland Beach a las 4:00 PMI de la tarde.
Recuerdo aquella vez que se echó la siesta por haber comido la pesada fabada de su amada esposa Rigobert. Ese día Howard estuvo fustigándose con un látigo de cuarenta y cinco colas, cada una con cincuenta y una puntas, en cuyos extremos había adosados uno a uno por las dos caras de la fusta veinticinco pinchos. Desde entonces no volvió a dormir la siesta, ni la noche, ni nada durante 465 días. Tenía un fustigado insomnio. Cada noche intentaba planchar la oreja, pero no lo conseguía, dada la dificultad que entrañaba al estar colgado del techo del granero, a cinco metros del suelo. Tampoco pudo meterse en el sobre, ya que éste no soportaba ni siquiera el primer pie de Howard. Llegó a romper 378 sobres de correos con sellos de coleccionista y un pequeño sobrecillo de papel que su fiel Tobías le fabricó con el Libro de familia.
Un buen día, Howard, jarto de su laborioso trabajo y sus fustigues continuos, decidió dejar la cosecha del cinrel al pequeño Tobi y apuntarse a la vieja academia del pueblo, ya que a veces se sentía estúpido al no saber leer, escribir, pensar, oir... solo sabía fustigarse y recoger cinreles.
-¡Já! Sí, ese era Howard. ¡Siempre con sus cinreles!
Continuará...
domingo, 19 de octubre de 2008
Howard, el humilde campesino. 1er capítulo. Parte 2ª.
Lo más extraño de este apartado o relato es que el pequeño guardián, tras una larga convalecencia que duró tres meses, cinco días, ocho horas, dos minutos y veinte, veintiuno, veintidós segundos, sobrevivió, quedando ciego de los tres ojos, el culo taponado, sin dos de sus patas, una sola oreja y tres agujeros del tamaño de una hamburguesa con doble de queso y triple de gluten sin pepinillo ni agregado de cebolla alguno. Se podía ver a través de él, por lo que, desde entonces, en vez de Rufo, le pusieron el nombre de Traspa. Tobi nunca superó la tragedia del pequeño Rufo.
La triste historia del Traspa acaba cuando, un día jugando en el jardín, tras haber comido comida y haber jugado a sus juegos, y tras, tal vez, haber soñado con sus sueños, jugaba a morderse el rabo...
-¡Já! Sí, ése era Rufo. Siempre con sus juegos y comiendo rabo.
Como iba diciendo, jugaba a morderse el rabo como hacía habitualmente, solo que esta vez estaba a punto de conseguirlo.
Tras largas horas de persecución de nardo, Traspa se quedó en el sitio. Su cabeza sólo daba vueltas. Ésta había adquirido el tamaño de una maquina revelvelante de esas nuevas, con luces de colores. Recordó que aquel día había comido avutardas pardas con salsa de estolacas, que son pollas como estacas. Al perro pardo le empezaron a surgir unas convulsiones que desencadenaron en unos vómitos del tamaño del Océano Pacífico.
El pequeño Traspa murió ahogado con su propio océano vomitivo (aquí acaba la historia de Traspa- Zurraspa).
Continuará...
domingo, 5 de octubre de 2008
Howard, el humilde campesino. 1er capítulo. Parte 1ª.
Todo sucedió en un pequeño pueblo al sur de Oklahoma, donde los vientos corrían y los bisontes pastaban. Howard era un humilde campesino, vivía en una pequeña cabaña en medio del bosque de Yellowstone, hecha con cuatro palotes de madera del parque de Yellowstone y clavos de Wisconsin (California). Ahí vivía en compañía de su familia: su mujer Rigoberta (alias Rigo), el pequeño Tobías y su perro, llamado Rufo, por su parecido con el presidente. Entre Howard y su querida Rigober intentaban sacar adelante al pequeño Tobi, el cual nació con una malformación congénita por la cual en el brazo, en lugar de una mano, tenía un pie y en la pierna, en lugar de un pie, una mano. Todos sus amigos decían que era el rey del Twister. Por algún extraño motivo siempre ganaba. Lo peor de todo es que sus amigos eran unos monos amazónicos que habían ido a parar al parque de Yellostone tras estropearse su furgoneta por haber atropellado a Rufo.
El otro especimen de la casa era el guardián de la fortaleza. Su nombre era Rufo. Murió hace cosa de tres horas por un casual accidente: iba tan feliz por el suelo de la chabola cuando tropezó con el pie de Howard, el cual le confundió con otra cucaracha digievolucionada, en ese momento, por una casualidad desconocida, Howard empuñaba el mayor sable de todo Wisconsin (California). Aterrado por la presencia de la supuesta cucaracha de ocho metros de longitud, le atestó sesenta y nueve puñaladas y tres tiros de escopeta. Cuando el resto de la familia se enteró, el pequeño Tobías lloró desconsolado sin consolador alguno. No se explicaba cómo su padre había podido acribillar a su mejor amigo con ese machete tan enorme, que parecía el nardo de Rocco Sigfredi.
Continuará...
miércoles, 1 de octubre de 2008
1 de Octubre: Dos meses después...
Dejó que el bueno de Monk se desgañitara a todo volumen proclamando su Sueño por los altavoces y que el incienso se quemara dando vueltas y más vueltas hasta acariciar el techo blanco, que auguraba nieve o inocencia, luminosidad.
Lamió con los dedos el humo sabor canela, bailó con él al son del alegre jazz mientras pensaba en esto, aquello, ésta, aquélla y la de más allá.
Permitió que la nube se acomodara en la habitación, que se asentara, cambiara de canción y recorriera las paredes, así consiguió que sus pensamientos también danzaran con la trompeta y pisaran con zapatillas de bailarina el teclado mágico, se quedaran, le acompañaran.
Sintió como le abrazaban y balanceaban sus ideas, al tiempo que el corazón se le aceleraba dejando que sus sentidos fueran más y más receptivos y que, sin embargo, no llegaran a divagar hacia temas trascendentales, porque la alegría del melancólico bajo era suficiente materia en la que concentrarse.
Admiró las fabulosas imágenes que se dibujaron camino del cielo, enormes torres que, pese a ser efímeras, resultarían eternas, y cada mota era levantada por otra más fuerte y con mayor espíritu.
Así acababa otra canción, pero no variaba la música, la que respiraba y palpaba, dulce, escuchando su matiz canela, en el cual se reflejaba el metálico y vital timbre de la luz por la ventana, marcando el ritmo.
Notó como el pecho se le llenaba, no de oxígeno, sino de jazz, luz, canela, música, dulces aromas, colores, humo, notas, y volvió a escribir.
miércoles, 18 de junio de 2008
Carta de navegación
El barco con demasiado lastre no navega. Si desafías esta ley, con gran empuje puedes navegar hasta aguas costeras pero mirarás el vasto horizonte con ojos tristes y escocerán las historias de otros marineros que llegaron hasta altamar.
Pero eso no lo querrá la tripulación, todos tienen sueños y construyeron un barco grande y fuerte que puede llegar muy lejos.
Habrá motines y se solucionarán si comparten el mismo objetivo porque se necesitan todos entre ellos para cumplirlo y no podrá remar solamente un lateral porque, entonces, el barco dará vueltas sobre sí mismo y no avanzaría, al final, se agotarían.
Un día buscarán el océano que les de esa sensación que hincha el corazón, con la cara al viento y los ojos llenos de inmensidad. Merecerá la pena luchar contra las tormentas o empujar el barco si se estancara en el tedio de un mar sin corriente. Y saldrá victorioso para alegría de la tripulación, con nuevas fuerzas y rumbo firme.
Pero sólo conseguirán salir adelante si no incumplen la ley ya dicha, no aferrarse al lastre. De lo contrario, llegaría el naufragio.
En un naufragio hay que nadar hasta llegar a la orilla y eso solamente puedes hacerlo por ti mismo. No puedes intentar salvar los recuerdos y enseres del viaje que ahora sólo se hunden e irías al fondo con ellos. Bajo el agua no se oyen los gritos.
Debes intentar flotar y salvar el cuerpo, que es el presente, aunque a veces te traicione y la piel añore sola , sin tu permiso, otros momentos más dulces...
A partir de aquí no hay nada que pueda decirte sobre qué sucederá. Supongo que algunos se salvarán, otros a pesar del intento no tendrán suficientes fuerzas.
He oído distintos casos en los que supervivientes de un naufragio, al llegar a la orilla, movieron tierra y mar para buscar a sus antiguos compañeros de barco y hubo muchos rescates. Otros decidieron unirse a otra tripulación y zarpar a un nuevo lugar.
Sin embargo, de quién oí esta lección fue de un viejo capitán que desde que llegó a la orilla jamás olvidó los días de su barco pero ni rescató a nadie, ni subió a otro por miedo a naufragar de nuevo.
Creo que tuvo fuerza para flotar pero aún vive y convive con el lastre que hizo hundir su barco.
PS.: (amores y desamores) (y el lastre del pasado)
[50º entrada. Parecerá más o menos oportuno publicar un texto ajeno para esta ocasión, pero así son las promesas. Y yo que me alegro.]
lunes, 16 de junio de 2008
Homenaje
viernes, 13 de junio de 2008
A los mundos anónimos
[···]
Vacío.
Comisteis en mi pecho,
como lobos hambrientos.
Os fuisteis como garzas,
veloces como el viento.
Por eso, estoy vacío,
porque me habéis comido.
¡Qué tristeza me doy,
que ni soy tuyo, ni mío,
porque no soy!
[···]
¿No os dais cuenta
que me voy,
que no soy uno de los vuestros,
que ya no estoy en medio,
que me estoy yendo?
¿No veis que no podéis
retenerme,
ni con cuerdas, ni sogas,
ni cadenas, ni cierres,
que me estoy yendo?
¿No percibís que mi alma
no os pertenece,
que ya no es vuestra,
que no os sigue,
que me estoy yendo?
Resbaló en tu mejilla
una lágrima,
y fui a buscarla
y ya no estaba,
y fui a quererla
y se había ido,
y fui a besarla
y no eras tú.
[···]
martes, 10 de junio de 2008
COBARDE
Soy un cobarde, ¿verdad?
Sí, eso creo.
¿Cómo si no, habiendo visto frente a mí a la Luz Bella ofreciéndome el carnoso pecado, no he sido capaz de alargar la mano y acariciarlo?
¿Acaso tuve miedo de lo que pudiera pensar Aquél que vive en la Casa de Todos?
¿De lo que pudiera decir?
¿Hacer?
¿Es que olvidé que Ése ya murió hace tiempo?
¿No había creído siempre que los que consideraban malos los pecados lo hacían guiados por la envidia y el desconocimiento del que nunca ha probado?
No fue ése el problema, cierto. Sí lo deseé y, ¿por qué no lo tomé cuando me era ofrecido?
Su rostro iluminado e iluminador tan cerca, mover la mano, buscar su gesto, abrir el alma y, al fin, notar la parálisis y caer en desgracia y autorreproche. Y solo desear que a la Oportunidad no la pinten más calva y le crezca el pelo en la nuca.
sábado, 7 de junio de 2008
Olvidé cómo pensar
A veces pienso tanto en ti que creo que olvidaré mi nombre.
Me decía una amiga que, cuando los hombres nos sentimos atraídos por una persona, pensamos con nuestro segundo órgano más preciado. He acabado por llegar a la conclusión de que no puede ser cierto. Estoy de acuerdo en que con la cabeza no pensamos, eso seguro, porque contigo no soy capaz de empalmar palabras para formar una frase coherente siquiera, ni tampoco consigo agarrar un comentario ingenioso para regalarte.
Creo que podemos pensar con las rodillas. Eso explicaría por qué me tambaleo con un ritmo indescifrable y sinuoso al mirarte a los ojos. Me tiemblan como las máquinas antiguas a las que se acumula el trabajo y se les atasca el papel impreso, o se calientan en exceso [Puede que sea eso].
Incluso es posible que al tratar de razonar rápido, y así reaccionar, solo lleguemos a las manos (ojalá, diréis) y con ellas pensemos. Es posible, porque me ocurre lo mismo que con las rodillas, además de parecerme que mis muñecas y dedos son de otra persona… Una muy borracha o pretendiendo desintoxicarse o reintoxicarse.
A veces pienso tanto en ti que creo que olvidaré mi nombre. Y espero que así sea si me sirve para expresarte claramente esto, todo.
miércoles, 7 de mayo de 2008
El Starbucks es lo que tiene...
-Es como un autógrafo pero hecho por otro.
-Vamos... un grafo...
-Querrás decir un heterógrafo.
-No. Un grafo. Como "autobiografía", que viene de "biografía".
-Pues no, porque una autobiografía no es lo contrario de una biografía. ¿Sabes? Tienen que ser contrarios... Si un autógrafo es un grafo hecho por uno mismo, un heterógrafo es un grafo hecho por un hetero...
-Ejem...
-Sí, bueno, tú ya me entiendes. En fin, que ese café me correspondería a mí.
-Pues hala, toma.
-No, no. Te lo regalo... Si es que soy muy complaciente.
-Sí, y muy autocomplaciente también.
-Jaja, desde luego. ¡Aunque lo que más soy es biocomplaciente!
[Y a buen encendedor, pocas palabras gastan... (o algo así).]
martes, 6 de mayo de 2008
Dejad que los niños se acerquen a mí.
-Claro que tengo.
-¡Anda! Yo pensaba que tú eras un papá...
-Jaja, pues no. De todas formas los que son padres también tienen papás.
-Sí. Se llaman abuelos.
-Claro. Incluso los abuelos tienen papás también. ¿Sabes cómo se llaman?
-Pues claro que lo sé: ¡El papá de los abuelos es Dios! ¿Pero cómo se llaman los abuelos de Dios?
Me controlé para no explicarle que Dios no tiene abuela.
[Por favor, caballero, guarde silencio: el niño tiene la palabra.]
martes, 8 de abril de 2008
Rajoy y Zapatero entran en un bar...
No queda ahí la americanofilia, ya que, como se ha demostrado en los debates cara a cara, los representantes de ambos partidos no se presentaron como tal, sino como personalidades con capacidad y apoyo para formar gobierno. También hemos copiado el Presidencialismo, solo que en España no está contemplado por la Constitución, aunque por supuesto, eso no es algo que quite el sueño a los dos partidos mayoritarios.
Un sufragio malversado y una campaña de banalización de aquellos votos que no van dirigidos a PP y PSOE, convirtiéndolos en poco más que votos en blanco por no decir abstención. Éstas son las claves que definen estas pasadas elecciones y sus campañas previas.
Ha llegado hasta tal punto este apoyo de la prensa nacional al bipartidismo que, mientras en algunos medios se afirmaba que en el debate cara a cara se enfrentaban los “dos únicos partidos con posibilidades reales de ganar las elecciones”, en ninguno se mostraban signos de sorpresa cuando Mariano Rajoy afirmó rotundo, después de perder las elecciones del 2004, que “el PP representa a la mitad de los españoles”. ¡Cómo se atreve a manipular los datos con tanta naturalidad! Pocas veces desde que se instauró el nuevo modelo político en 1978 un partido ha conseguido un 50% de votos, lo que además no incluye a los que contemplan la abstención como opción política, y desde luego jamás perdiendo las elecciones. Lo que hace Rajoy en esta frase, en resumen, es dar como insignificante la ventaja que otorgó el Gobierno al PSOE y a su vez suprimir todo el panorama político que se abre tras los dos colosos “hechos a sí mismos”.
Los debates "cara a cara" del 25 de Febrero y del 3 de Marzo de 2008 no fueron más que mítines privados de cada candidato con pausas para permitir hablar al otro, si acaso decorados con alguna pataleta y eventuales discusiones pueriles. Como una partida entre Kasparov y Karpov en distintos tableros en las que solo compartieran cronómetro (también con inevitables pataletas por parte del segundo, en el mejor de los casos).
jueves, 3 de abril de 2008
Las puertas del cielo [6º Fragmento]
¡Atraviésame, brillante bala!
Atraviésame, alada joya, y convierte mi alma en lo que siempre fue mi cuerpo: humo y sangre.
Derrúmbame otra vez, y que cuando mi tronco sea talado y caiga al suelo impregne el piso de sangre y levante todo el polvo, una nube. Humo.
Méteme en la barca y no olvides pagar al esquelético cayuquero dos monedas. No creo que necesite documentación allá donde voy, bastará con que abones todos los gastos, como siempre. Hasta ésos se contentarán con una buena suma.
Y cuando llegue, ¿a qué piso me guiará mi Virgilio? ¿Me llevará junto a mi clara y luminosa Beatriz quizá?
¿A qué esperas brillante lucero? ¿Por qué no estallan ya mis entrañas? Ya ves que te anhelo. Aunque también te temo. Temo tu sonoro golpe y temo convertirme en un pelele inerte y agujereado; pero más temo seguir sintiendo este dolor que no puedo llorar, ¡tan profundo es mi dolor!
Tiéndeme ahora tus canosos cabellos, que quiero trepar fuera de este pozo, o al menos abre con tu plateada llave la puerta trasera.
lunes, 31 de marzo de 2008
Las puertas del cielo [5º Fragmento]
-¿Te refieres a qué parte del cuerpo?
-Sí.
Me miró agradecido:
-No estoy seguro. En la frente quedaría feo.
-Es cierto. En la boca también –informé-; te saldría toda la sangre por ahí.
Compartimos una mirada que se me antojó divertida, como cuando de niños tramábamos alguna ocurrente travesura.
-Además dejaría el techo perdido –añadió-.
-Quizá en el corazón sea lo más romántico –sugerí-.
-Si fuera por románticos… La mayoría de los que se suicidaron se dieron un tiro en la sien.
-Hablaba del significado popular.
-Lo sé –dijo con la misma tenue voz-. Bromeaba.
-Bonito momento –exclamé, y estalló en carcajadas-.
Fueron unas risas tan limpias y serenas, sin atisbo de nerviosismo, que me las contagió al instante.
Todavía tardamos un rato en parar.
-¿En el corazón dices? –tenía los ojos llenos de lágrimas. Algunas eran dulces-.
-Sí, eso dije.
-No tardaré mucho en morirme ¿no?
-Leí el otro día que uno murió al instante por un balazo en el corazón durante una pelea.
-Está bien.
Nos quedamos en un profundo silencio. Profundo como un pozo. Un pozo repleto de llanto. Un pozo.
¿Sabéis qué se me ocurrió en ese momento? Que quizá la vida no sea más que un profundo y musgoso pozo: Nacemos húmedos y nos ponemos a trepar. A veces caemos y nos empapamos con las lágrimas del fondo. Otras veces las gotas vienen de arriba. Además, ¿no dicen que al final podemos ver una luz al final de un largo túnel? ¿Acaso no será esta luz más que el exterior del pozo?
-No pienso pedirte que lo hagas tú. Dispararme digo.
-Te lo agradezco. Procura no hacerlo cerca de Clara, por favor.
-Eso no es Clara, pero de acuerdo.
Me pidió que saliera sin esperar ni un segundo más. Al cerrar la puerta tras de mí (no quise sostener la mirada a Marcos), escuché, como lejana letanía, un improvisado monólogo pero, por segunda vez en el día, las palabras rebotaban en mi mente como en una cama elástica los niños del Parque Internacional.
Era mediodía. Calló y cogí el teléfono.
Continuará... pero menos.
domingo, 30 de marzo de 2008
Un tiro limpio
Estuve unos segundos absorto, recuperándome, y observando detenidamente las formas que tomaban los dibujos naturales del mármol del lavabo. Sinuosas y convulsas, arremolinadas entre sí, casi violentas, como el carrusel en el que hacía un segundo había montado, y ahora, desahogado, sólo escuchaba el monótono fluir del chorrillo que huía por el sumidero.
Cuando se detuvo la corriente, sólo quedó mi respiración entrecortada y un lento tintineo de gotas que se estrellaban sobre el mármol anteriormente claro y ahora salpicado de rojo. Encontré a mi nariz como el origen de ese hilillo de sangre y reaccioné muy calmado para mi sorpresa, sabiendo lo que había que hacer. Lo limpié con papel y agua y salí de allí. Volvía en mí.
No sé llorar pero somatizo en mis puntos débiles lo que hace afligirme, y mi nariz ya ha sufrido muchos golpes.
El tiempo que se había parado reanudó la marcha y con él, otra vez, el latir del corazón haciéndolo de manera inevitable y por la misma razón. No había cambiado nada la bala que entró con tanto dolor. Pasó cerca del corazón y salió sin dejar daños.
Había sido un tiro limpio. Un golpe encajado que permitió seguir luchando al boxeador y le recordó que no debía bajar la guardia...
No nací ayer. Hay que luchar por lo que se quiere.”